Una de las últimas notas de Mauricio Borghi para el diario Perfil fueron una pequeña biografía autorizada de Francisco Salamone (a quien conoció personalmente en dos ocasiones) y una entrevista muy curiosa que le realizó a su madre en el año 1958. Fecha en que el gran arquitecto ítalo-argentino fallece.
Comencemos primero con un extracto de esa biografía y al final una pequeña anécdota que le fue relatada por el mismo Salamone.
Comencemos primero con un extracto de esa biografía y al final una pequeña anécdota que le fue relatada por el mismo Salamone.
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Siguiendo las huellas de Francisco Salamone (Por Mauricio Borghi)
Francisco Salamone D’Anna nació el 5 de junio de 1897, en la isla de Sicilia, Italia. A los diez años se embarca con su familia a la Argentina y a los 20 años se recibe de Ingeniero Arquitecto en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional. Gana al mismo tiempo dos medallas de oro y varios reconocimientos internacionales.
El diablo hizo lo que siempre hace con los genios: Pese a que tenía un talento extraordinario Salamone nace en una época que nunca lo entendió, en una generación que lo rechazó, en un país que le dio la espalda.
Todo en la vida de Salamone se da en ciclos de diez años y así es que a los treinta años, aunque no lo crean, ese mismo diablo se le aparece a nuestro arquitecto con las formas de un extravagante astrólogo de feria.
Francisco Salamone recibido con honores a los veinte años, pese a su gran talento no encontraba más trabajo que el de algunas viviendas menores. Todos sus proyectos grandes se empantanaban, se cajoneaban para siempre y sus grandes ideas simplemente eran rechazadas, sus grandes obras misteriosamente se desfinanciaban o se licitaban corruptamente a otros. Como si algo silencioso y maligno estuviera siempre detrás de él.
Salamone no tuvo otra opción que desesperarse con los años, el brillante arquitecto no encontraba lugar para su genio, y lo que es peor, ya comenzaba a dudar de él.
Alcoholizado como todas las noches, esta vez con amigos casuales, se encaminó fortuitamente en una madrugada del año 1928 hasta la feria de un predio municipal en la provincia de Córdoba. Era otra noche más de ocio sino hubiera sido por el encuentro misterioso de él y sus amigos con el astrólogo. (Oficio de lo más frecuente en aquellas épocas) Era un hombre estrafalario que le ofreció a Salamone prestarle sus servicios gratuitamente desde una pequeña carpa de lienzo, sobre una mesa austera de madera.
A Francisco Salamone solo le bastó la mirada de aquel hombre para que toda su borrachera terminara inmediatamente
- Le ofrezco obras, todas las obras que pueda o quiera hacer
El diablo hizo lo que siempre hace con los genios: Pese a que tenía un talento extraordinario Salamone nace en una época que nunca lo entendió, en una generación que lo rechazó, en un país que le dio la espalda.
Todo en la vida de Salamone se da en ciclos de diez años y así es que a los treinta años, aunque no lo crean, ese mismo diablo se le aparece a nuestro arquitecto con las formas de un extravagante astrólogo de feria.
Francisco Salamone recibido con honores a los veinte años, pese a su gran talento no encontraba más trabajo que el de algunas viviendas menores. Todos sus proyectos grandes se empantanaban, se cajoneaban para siempre y sus grandes ideas simplemente eran rechazadas, sus grandes obras misteriosamente se desfinanciaban o se licitaban corruptamente a otros. Como si algo silencioso y maligno estuviera siempre detrás de él.
Salamone no tuvo otra opción que desesperarse con los años, el brillante arquitecto no encontraba lugar para su genio, y lo que es peor, ya comenzaba a dudar de él.
Alcoholizado como todas las noches, esta vez con amigos casuales, se encaminó fortuitamente en una madrugada del año 1928 hasta la feria de un predio municipal en la provincia de Córdoba. Era otra noche más de ocio sino hubiera sido por el encuentro misterioso de él y sus amigos con el astrólogo. (Oficio de lo más frecuente en aquellas épocas) Era un hombre estrafalario que le ofreció a Salamone prestarle sus servicios gratuitamente desde una pequeña carpa de lienzo, sobre una mesa austera de madera.
A Francisco Salamone solo le bastó la mirada de aquel hombre para que toda su borrachera terminara inmediatamente
- Le ofrezco obras, todas las obras que pueda o quiera hacer
- Está bien
-¿No me va a preguntar que le voy a pedir a cambio?
-Que quiere- dijo con una risa burlona Salamone, todo aquello ya le parecía una situación de lo más grotesca.
- Una obra para mí, su última obra la va hacer usted para mí, cuando yo le diga y donde yo le diga ¿Me entiende? Va a ser su obra maestra y va a ser su última obra.
- Bueno
-¿Bueno que hombre? ¡Acepta o no acepta!- El astrólogo le tiende la mano suave y débil de quien nunca la ha trabajado
- Acepto- dice Salamone y sella su suerte.
Sorpresivamente (como todo en ese astrólogo) saca un naipe con el dibujo del joker desde la solapa de su traje y se presenta como Lucerino Bevilacua. Salamone toma la carta con las manos mientras escucha unas instrucciones.
- Mañana mismo viaje hacia Buenos Aires, no pierda tiempo porque serán suyas 69 obras y deberá hacerlas en tan solo cuatro años. Preséntese en el despacho del gobernador, el Doctor Manuel Fresco. El es mi amigo y me conoce, dígale a sus secretarios que viene de mi parte. Después, solo entréguele al gobernador ese comodín, el entenderá.
- Mañana mismo viaje hacia Buenos Aires, no pierda tiempo porque serán suyas 69 obras y deberá hacerlas en tan solo cuatro años. Preséntese en el despacho del gobernador, el Doctor Manuel Fresco. El es mi amigo y me conoce, dígale a sus secretarios que viene de mi parte. Después, solo entréguele al gobernador ese comodín, el entenderá.
A la otra mañana la resaca no llegó como debiera, sin embargo eso no fue motivo para que Salamone no dudase de todo lo ocurrido aquella noche.
Semanas más tarde le llegó un llamado desde la ciudad de La Plata. Allá en Buenos Aires. Era el mismo gobernador Manuel Fresco preguntándole a Salamone el motivo de su retraso.
Así es que desde 1936 hasta 1940 se comenzó el plan de obras más grande que tuvo la provincia de Buenos Aires. Que va desde municipalidades y cementerios, hasta mataderos gigantescos.
Más adelante les contaré como todo esto termina en Constancia, este pueblo olvidado del sur de la provincia que conserva la última obra del el gran arquitecto Argentino.
Aunque también tenemos que recalcar esos testimonios supersticiosos que hay en el lugar. Esos vecinos de Constancia siempre le afirman a uno que aquella obra no le pertenece solo a él, sino que la comparte con el mismo diablo.
Semanas más tarde le llegó un llamado desde la ciudad de La Plata. Allá en Buenos Aires. Era el mismo gobernador Manuel Fresco preguntándole a Salamone el motivo de su retraso.
Así es que desde 1936 hasta 1940 se comenzó el plan de obras más grande que tuvo la provincia de Buenos Aires. Que va desde municipalidades y cementerios, hasta mataderos gigantescos.
Más adelante les contaré como todo esto termina en Constancia, este pueblo olvidado del sur de la provincia que conserva la última obra del el gran arquitecto Argentino.
Aunque también tenemos que recalcar esos testimonios supersticiosos que hay en el lugar. Esos vecinos de Constancia siempre le afirman a uno que aquella obra no le pertenece solo a él, sino que la comparte con el mismo diablo.

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